jueves, 24 de diciembre de 2009


A veces, las personas no valoramos nada lo que tenemos delante.

Somos tan materialistas que sólo apreciamos lo más caro ,sin darnos cuenta de que las mejores cosas de la vida no cuestan ni un mísero euro.

Si abriéramos los ojos y dejáramos de ser tan egoístas disfrutaríamos mucho mas de la vida,saboreando cada pequeño detalle como si fuera una delicatessen.

Yo aprendí esto hace mucho tiempo y ahora veo el mundo con otros ojos. Cualquier excusa es buena para empezar el día con una gran sonrisa. Una taza de café calentito,una ducha a primera hora de la mañana,tu canción preferida que suena en la radio,una llamada inesperada de alguien querido,los niños que corren por el parque,una anciana que da de comer a las palomas,una nube con forma de corazón... y todas las pequeñas cosas que voy paladeando día a día.


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